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El abuso de poder en vivo y directo

07/07/2017 | FOTO PRENSA PRESIDENCIAL

El Estímulo

ANDRÉS CAÑIZÁLEZ @infocracia

Sobre las cadenas nacionales de radio y televisión, que usa de forma arbitraria el presidente Nicolás Maduro, podría casi que escribirse un tratado sobre cómo se representa el abuso de poder en vivo y directo. Con este mecanismo no sólo se le niega la libertad informativa a los venezolanos, y de paso se ocasiona un gasto público injustificado, sino que además las cadenas han devenido en herramienta de propaganda política.

En un artículo reciente señalamos el costo que tiene para el país la cháchara televisada de Maduro. Ese “bla, bla, bla” presidencial. Ejercer el poder en Venezuela se ha transmutado en poder meterse de forma obligatoria en la casa de cada venezolano a través de las cadenas. Al presidente debe vérsele así usted no quiera verlo.

Para quienes no tienen acceso a la televisión por suscripción, que representa un tercio de los venezolanos, la única manera de librarse de estos mensajes de transmisión obligatoria es sencillamente apagando el aparato de televisión o la radio. Desenchufarse de los aparatos radioeléctricos termina siendo la única manera en que puede ejercerse la autonomía comunicativa en los sectores populares y rurales que sólo tienen acceso a la televisión abierta nacional.

En un contexto de guerra política-comunicacional como en el que estamos en las semanas previas al 30 de julio, fecha emblemática para la profundización del autoritarismo en Venezuela, las cadenas terminan siendo un recurso importante en la estrategia propagandística oficial.

Un mecanismo clásico de la propaganda política lo constituye la descalificación del adversario. Eso termina siendo usual –en extremo- en las cadenas de Maduro. En una suerte de “guerra comunicacional asimétrica”, ya que lo dicho por el presidente tiene alcance nacional y es de transmisión obligatoria, y cualquier réplica de la dirigencia política democrática hoy está limitada a las redes sociales.

En esa cadena del 21 de junio pasado Maduro acusa a Julio Borges de ordenar quemar los servicios públicos en Venezuela. Para referirse a Henrique Capriles le llamó “terrorista, ladrón y asesino”.

En esa misma cadena del 21 de junio, Maduro apela a otro recurso manido de la propaganda política: la victimización. “Éste que está aquí (y se señala) ha sido víctima de la censura brutal”. Todo es mentira, ya que precisamente Maduro tiene cada día un par de horas de aparición televisiva (al sumar el tiempo al aire de las cadenas y de las transmisiones que se hacen sólo por VTV).

La constituyente de Maduro (no puede llamársele de otra forma) tiene un correlato comunicacional. Están empleando todos los recursos que tienen a su alcance y de esa forma tenemos un hecho inusual, que se inscribe dentro de esa dinámica del abuso de poder que se transmite en vivo y directo.

Desde este 5 de julio el gobierno encadena la red nacional de radio y televisión para dar a conocer a sus candidatos a la constituyente de Maduro. No es Maduro el que aparece en la cadena (cosa inusual) sino sus “hijos” políticos, esos que de ser electos harán sencillamente lo que él les diga.

Se trata de una clara arbitrariedad. Se impone el mensaje a favor de una constituyente que rechaza más del 85 por ciento de los venezolanos. El abuso de poder se transmite en vivo y directo.

 

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