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Andrés Caleca: Ni chavista ni opositor, solo así el CNE podrá ser realmente independiente

 

Andrés Caleca

Contrapunto

EMMA SÁNCHEZ ÁLVAREZ

Andrés Caleca estuvo en el primer Consejo Nacional Electoral provisional que se creó después de que se eliminara por ley, en 1997, el Consejo Supremo Electoral. Fue primero rector, y luego ocupó la presidencia desde abril hasta diciembre de 1999, cuando la Asamblea Nacional Constituyente de entonces procedió a designar una nueva directiva. Ahora es un empresario privado. “Estoy en la actividad privada, tengo mi propio negocio, ninguno en Venezuela”, afirmó.

Contrapunto conversó con el experto electoral principalmente acerca del anuncio que ha hecho el CNE de adelantar la realización de las elecciones presidenciales el próximo 22 de abril, y no en diciembre, como corresponde según la Carta Magna.

—La presidente del CNE, Tibisay Lucena, anunció las elecciones presidenciales para el 22 de abril. ¿La decisión está ajustada a derecho?

—Yo considero esta convocatoria como una provocación innecesaria que ha hecho la Asamblea Nacional Constituyente.

—¿Por qué es una provocación?

—No existe una convocatoria a elecciones hasta que no las anuncie el Consejo Nacional Electoral. Pero la ANC espuria, electa de manera fraudulenta, sin consultar al país y en unos comicios que fueron un desastre, propuso una fecha y el máximo organismo electoral la cumplió. La forma como se convocaron estas elecciones son una provocación, ni más ni menos. Todo esto es para que la oposición no participe. La estrategia del gobierno es clara: desalentar cualquier participación opositora, o en todo caso, si hay una comparecencia opositora, sea fragmentada y desunida, en consecuencia facilitarse el triunfo electoral que, en otras condiciones, estaría muy cuesta arriba.

—¿Por qué cree usted que el CNE no respetó los lapsos constitucionales para la convocatoria a elecciones, si las elecciones presidenciales se han realizado siempre en diciembre?

—La Constitución tiene un vacío en ese sentido, porque habla que el período presidencial termina en enero del 2019, que dura 6 años y además establece que el traspaso debe hacerse en el mes de enero. Pero no dice en qué fecha tienen que organizarse y realizarse las elecciones. Históricamente se han realizado en diciembre. No se entiende por qué las adelantan ocho meses. Imagine usted si pierde Maduro, tendríamos un presidente en funciones y otro electo durante ocho meses. Estas elecciones solo tienen como objetivo desalentar la participación, trampear el proceso y crear condiciones artificialmente favorables al gobierno.

Pero no solamente el adelanto de los comicios es una creación de condiciones artificiales, sino también la inhabilitación de precandidatos, incluso unos están presos como Leopoldo López; la eliminación de la MUD, de Primero Justicia y de Voluntad Popular como partidos, es decir, son un conjunto de mecanismos totalmente tramposos con la idea de romper cualquier equidad electoral en el país. Esto es una situación gravísima, que el gobierno pretendió que la oposición la apoyara en el diálogo y que, felizmente, no lo hizo. El gobierno no quiere que la oposición vaya al proceso electoral, tentación en que la que no debemos caer.

—Con todo esto, los electores se encuentran absolutamente confundidos sobre cómo votar o si deben votar. Eso se percibe en la población…

—Están desalentando al electorado, porque, en el caso que hubiesen unas elecciones sin esa cantidad de inconvenientes, con un candidato unitario y con una fuerza de oposición unificada, pasaría lo de diciembre del 2015: la oposición ganaría aproximadamente con el 65 al 70% de los votos. Eso es lo que dicen todas las encuestas y el comportamiento electoral de los últimos años, no solo el del 2015, cuando la oposición arrasó en las elecciones parlamentarias, sino en los comicios posteriores, estos chimbos que se han hecho últimamente. Yo tengo la información, y lo he dicho varias veces, que para las elecciones de esa espuria Asamblea Nacional Constituyente, en la cual la oposición no participó, el gobierno no logró movilizar ni siquiera 2 millones de personas. Sin embargo, inventaron que habían asistido 8 millones de personas.

Pero en las municipales y de gobernadores, en las que también hubo un fraude descarado del CNE, el gobierno no pudo movilizar más de 4 millones de personas de un padrón electoral de 18 millones de votos, es decir, que en condiciones de equidad, con una campaña seria, con todas las condiciones de participación democráticas garantizadas en la Constitución y en las leyes de la República, el gobierno tendría perdida cualquier elección. Por eso el gobierno desalienta la participación en el exterior y aquí, y divide la oposición.

—¿Cuál es la responsabilidad de la directiva del CNE en todo esto?

—Es una responsabilidad absoluta en todo lo que está pasando. El CNE, como era previsible, se ha comportado como un brazo ejecutor de las políticas del gobierno y del PSUV. Y digo que era previsible, porque todos sabemos que de los cinco miembros de la directiva del ente electoral, violando todas las leyes y la Constitución de la República, cuatro son abiertos, descarados y reconocidos militantes del PSUV cuando la ley electoral lo prohíbe, y la Carta Magna establece rango constitucional al carácter independiente. Ellos han violado las normas desde el primer momento. Este CNE no garantiza la equidad, independencia y transparencia electoral.

—¿Cómo calificaría usted a los rectores del CNE?

—De pésimos, parcializados, que actúan como un apéndice del gobierno y militantes abiertos del PSUV, pero con la excepción de Luis Emilio Rondón que es una voz solitaria en el máximo organismo electoral.

—¿Cuáles serían las sanciones a esas cuatro rectoras, de las que usted habla, por el incumplimiento de sus funciones establecidas en la Constitución?

—Lo primero que hay que hacer es salir de esas rectoras. Algunas tienen el período vencido y otras obviamente no tienen condiciones para ser representantes del CNE. Hay que elegir un Consejo Nacional Electoral nuevo, respetando las condiciones que establece la Carta Magna, y la propia ley electoral. Si son sancionables o no, es un tema de tribunales. No sé si alguien las denunciará por delitos electorales. Yo creo que son evidentes los delitos electorales de todo tipo que se han cometido a lo largo de estos años en Venezuela.

—Según usted, ¿cuáles son los delitos electorales que han cometido las rectoras?

—El primero y más evidente, es el manejo de los recursos públicos para apoyar las campañas electorales de los aspirantes del gobierno, es decir, aquí nosotros nos hemos ido acostumbrando, y me preocupa, que es natural que el gobierno malverse los dineros de la nación poniéndolos al servicio de sus candidaturas. No solo el dinero, sino los recursos del Estado, es decir aviones, vehículos, los medios de comunicación públicos, etc. Este es el primer elemento de corrupción generalizada que ha permitido el CNE. La participación abierta y descarada del Presidente, de los ministros y gobernadores a favor de una u otra candidatura, está expresamente prohibido por las leyes.

En el caso de la ANC hubo una alteración del resultado electoral espantosa por parte del CNE, cuando la presidente Tibisay Lucena anunció que habían votado más de 8 millones de venezolanos. A mí me informaron, que no se llegó a 2 millones de votos. Además, todo el país observó que esos centros electorales estaban totalmente vacíos, solos. Esto es un delito electoral gigante. No sé si será juzgado, eso depende de las circunstancias políticas de la transición y de lo que ocurra en Venezuela en el futuro. Pero sin duda, son delitos electorales gigantescos.

—No se sabe nada de la empresa que sustituyó a Smartmatic, de las auditorías y de los procedimientos para la validación de los partidos políticos… ¿Usted cree que el CNE se ha convertido para los venezolanos en una especie de caja negra?

—Yo puedo ratificar ese calificativo: el CNE es una caja negra, lo digo a pesar de que fui presidente del CNE y conservo amigos que trabajan allí, sin embargo, ni esos amigos ni yo tenemos idea de quién está manejando la automatización. Tengo entendido que a pesar de las diferencias que se tuvo con Smartmatic en las elecciones de gobernadores y de alcaldes, esta empresa continuó asesorando en materia electoral, pero no puedo verificar esa información. Además, en estas elecciones presidenciales sobrevenidas, no habrá tiempo para las auditorías de esos sistemas electorales, de las máquinas de votación, del sistema de totalización y de transmisión. No sabemos quién maneja eso y en qué condiciones. Es verdad, el CNE es una caja negra y esto es gravísimo porque el CNE debe tener la mayor transparencia.

—¿El derecho al voto está perdiendo vigencia en Venezuela?

—Eso es lo que busca el gobierno, y yo creo que la oposición debe trabajar en contra de esa matriz. El poder real que tiene la oposición en Venezuela, es el rechazo al gobierno de Maduro expresado electoralmente. No tiene otra fortaleza. No cuenta con ejército o milicias y ni siquiera con partidos políticos organizados profundamente y extendidos en toda la geografía nacional. Pero sí tiene una fuerza electoral que tiene que recuperar. Debe lograr que, a pesar de todas estas circunstancias, el electorado se motive, y para hacerlo, tiene que participar aunque sea en las peores condiciones.

La oposición tiene que estar unida con un candidato que logre la cohesión, con un programa y con un movimiento. Esto es el proceso político. Hay que enfrentar al enemigo donde se tiene fortaleza y donde el enemigo es débil. ¿Y dónde es eso? En el tema electoral precisamente, y de allí todas estas trapisondas del gobierno, porque es débil en lo electoral.

—¿Cree usted que los venezolanos deben votar sin las garantías que ha solicitado la oposición en la mesa de diálogo de República Dominicana?

—No lo aceptan porque pierden. Si se organiza un proceso electoral dirigido por un CNE imparcial, en condiciones de equidad, con participación en igualdad en los medios de comunicación, con la imposibilidad de usar los dineros públicos para obligar a la gente a votar, sin presiones ni chantaje, el gobierno pierde cualquier elección.

—¿Cuál es su opinión como experto electoral, sobre el proceso de validación de los partidos que está desarrollando el CNE?

—Es totalmente ilegal, no está en la Constitución, no está en la ley de partidos políticos, no está en la ley electoral. En ninguna parte se establece que abstenerse en una elección implica la eliminación de un partido político. Las condiciones son muy claras: tiene que haber dejado de participar en 12 elecciones nacionales consecutivas, es decir, la de la Asamblea Nacional y las de Presidente de la República.

Este proceso de validación lo están haciendo de una manera absolutamente arbitraria, como le da la gana a Maduro, y el CNE le sigue el juego dentro de toda esta degradación del sistema electoral venezolano, que ha llegado a unos niveles gravísimos. Ni siquiera el CSE de Pérez Jiménez, que trampeó los comicios de 1952 y el plebiscito del 57, actuó de esta forma. Fueron un poco más delicados cometiendo el fraude. Ha sido de un descaro terrible lo que estamos viviendo, algo nunca visto en la historia electoral venezolana, y creo que en ninguna parte de América Latina. Quizás se parezca al modelo que ha logrado implantar Daniel Ortega en Nicaragua.

—¿Qué cambiaría usted de este CNE?

—Cambiaría su composición. Hay que elegir un CNE de acuerdo a la norma constitucional. Los miembros del CNE tienen que ser independientes, es una de las primeras y la más importante de las condiciones. Algunos dirán que en Venezuela no hay independientes, pero sí hay gente independiente. Esto no quiere decir que la gente no tenga una visión ideológica del país, o que no tenga una preferencia política, y no responda a lineamientos de un partido o corriente política determinada. Y hay mucha gente en Venezuela así, con la capacidad y las condiciones de respeto y autoridad moral frente al país para que el organismo electoral recupere la senda del equilibrio.

Luego de que estas siete personas sean nombradas en el CNE, tendrán que tomar una serie de medidas administrativas internas. Lo importante es que la autoridad electoral sea efectivamente independiente, no chantajeable ni manipulable por ninguno de los factores políticos. Hay gente que quiere que el CNE sea de la oposición, tampoco. Ni uno ni otro. Hay que hacer que sea un CNE independiente.

—¿El CNE debe iniciar las auditorías para lograr la confianza en el voto?

—Esa es otra de las grandes deficiencias de este CNE. Te explico, hay auditorías previas y posteriores al proceso electoral. Hablemos de las previas: hay que auditar las máquinas de votación para saber si el hardware está funcionando adecuadamente, para saber cuántas máquinas se encuentran en buen estado, cuántas están desactualizadas y cuáles están desincorporadas. Esto no lo sabe nadie. Es importante conocer quién está manejando el software y cómo está funcionando, si es Smartmatic u otra compañía y en qué condiciones. La transmisión que está en manos de la CANTV, debemos saber si es confiable.

Y después vendrán las auditorias posteriores. Por cierto este CNE se ha negado siempre a hacer las auditorías de los cuadernos de votación, que es fundamental, porque el punto más débil de este sistema electoral venezolano no es precisamente la automatización, sino las mesas electorales.

No se sabe lo que pasa en el momento en que la mesa electoral se queda sin votantes y sin testigos de una de la partes. Allí es donde empieza el proceso de adulteración del resultado final, donde vota gente que no ha ido al proceso electoral. Por eso es tan importante el cuaderno de votación que el CNE se ha negado a auditar. Por eso el venezolano se siente trampeado, y es lógico que se sienta así cuando, por ejemplo, el CNE anuncia que en los comicios de la ANC habían votado 8 millones de venezolanos, y todos sabemos que no votaron más de 2 millones. El organismo electoral anuncia estas cifras porque no había testigos de la oposición que fuesen capaces de firmar el acta y quedarse con una copia, lo cual imposibilita cualquier manipulación del resultado. Si no existen testigos ni control de esas actas, el CNE puede anunciar cualquier resultado, el que le dé la gana, porque además no hay auditorias posteriores, imagínense ustedes.

Pero la oposición también debería prepararse para evitar la falta de testigos en las mesas…

—La falta de organización ha sido uno de los grandes errores de la oposición en los últimos procesos electorales, no controlar su propio padrón electoral. En muchas partes del país ni siquiera había testigos, en otras partes fueron expulsados o comprados. No hubo fuerza para defender el voto. Esta es una de las debilidades de la oposición que tiene que reconocer en algún momento. La oposición no ha sido capaz, en los últimos procesos electorales, de organizar su padrón electoral.

—Ese era el fuerte de los partidos políticos venezolanos y termina siendo su máxima debilidad. ¿Qué sucedió entonces?

—Los partidos políticos también están muy debilitados. No son como antes.

—¿Qué les recomendaría?

—Lo primero que tienen que hacer es la tarea de organizar sus partidos. No esperar milagros, porque en política no existen los milagros. No va a renunciar Maduro porque un día amanezca dándose cuenta de que su gobierno es muy malo. No creo que haya una invasión extranjera. No va a haber una avalancha de votos por razones espontáneas, en la que la gente va a tumbar al gobierno. Todo hay que organizarlo y trabajarlo. Yo me temo que la oposición no ha hecho su trabajo. Es mi opinión muy personal

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