Home > Elección de Gobernadores > Coacción a los testigos, fallas en la campaña y alta abstención pesaron en los resultados de la MUD

Coacción a los testigos, fallas en la campaña y alta abstención pesaron en los resultados de la MUD

Crónica Uno

Por Maru Morales P. @morapin

Caracas. Siete días antes de las elecciones regionales, el lunes 9 de octubre, Gerardo Blyde, jefe del comando de campaña de la unidad, proyectaba confianza: más de 363.000 personas entre testigos de mesa, voluntarios y abogados, resguardarían los votos de la oposición, garantizarían la movilización de sus votantes y registrarían irregularidades.

No contaba Blyde, ni nadie en el comando opositor, con que esa misma semana entre miércoles y viernes, el Consejo Nacional Electoral (CNE) cambiaría de centro de votación a 715.512 electores en todo el país; electores naturales de la Unidad.

Esa misma semana vencía el lapso de sustituciones de candidaturas y hasta ese momento, todavía algunos candidatos confiaban en que el organismo electoral cumpliría la ley y reconocería los cambios posteriores a las primarias de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Freddy Superlano, candidato en Barinas, por ejemplo, hizo toda su campaña promocionando las ocho tarjetas de la alianza que lo acompañaban. Al final, solo fueron válidos los votos que obtuvo en la tarjeta de Voluntad Popular, perdiendo 7543 votos que se depositaron en las otras tarjetas.

A estas alturas es ingenuo pensar que el Gobierno va a facilitar las cosas o a respetar la norma. Esta fue la elección más opaca y con mayores violaciones a la ley que hemos tenido. Me sorprende oír a personas y dirigentes decir que no pensaron que esas cosas iban a pasar. Desde el principio estaba claro que el Gobierno iba a incumplir”, afirmó uno de los representantes de la unidad ante el CNE, Vicente Bello.

La MUD aún levanta los informes estado por estado para conocer con exactitud qué funcionó de la maquinaria, qué no operó adecuadamente y en qué medida los obstáculos oficiales afectaron de forma negativa los resultados de la alianza, pero los integrantes de los comandos de campaña tienen claro el panorama.

El día de la elección se debían instalar 30.274 mesas de votación, sin embargo, reportes de todos los estados, todos los municipios y casi todas las parroquias señalaron retrasos de hasta 9 horas en la apertura de determinadas mesas. En cada mesa, la oposición debía tener 3 testigos (un principal y dos suplentes) y en líneas generales, los activistas regionales consultados coincidieron en afirmar que estos se presentaron en sus centros el día de la elección.

No hubo problemas masivos con la presencia de los testigos. Ellos estuvieron ahí, los que fueron reubicados de centro también acudieron a su nuevo centro. Los problemas con los testigos fueron de otra naturaleza. Testigos que fueron sacados del centro, que no pudieron ver la auditoría de cierre, amenazados o intimidados para que se retiraran, etcétera”, indicó Bello.

Félix Arroyo, técnico electoral de la Unidad, coincidió: “Tuvimos un porcentaje bastante alto de presencia de los testigos, pese a todas las complicaciones se pudo completar un gran porcentaje. Esa revisión se está haciendo”.

La pieza más importante

Los problemas asociados a los testigos fueron falta de experiencia, imposibilidad de comunicarse con ellos porque las líneas telefónicas se cayeron en zonas determinadas, amenazas contra su integridad y negativa del Plan República y los miembros del CNE a permitirles la entrada. Para muchos, son la pieza más importante de la maquinaria: la encargada de vigilar que el proceso se lleve conforme a los reglamentos y de cuidar las actas de escrutinio.

En Miranda, el comando regional realizó un simulacro de movilización el sábado hacia los centros fijos y reubicados para “amarrar a los testigos”. Pero el domingo no pudieron contactar a los testigos apostados en 30% de los centros.

Perdimos comunicación con 403 centros concentrados en Barlovento, Valles del Tuy y algunos de Guarenas. Resultó que en varios de esos centros no los dejaban entrar. Algunos centros no cerraron a las 6:00 p. m. aunque ya no había electores. De esos centros entraron 67.000 votos para el PSUV a partir de las 8:30 p. m.”, contó Bibiana Lucas, jefa del comando de Carlos Ocariz.

En Lara, donde Henri Falcón aspiraba a la reelección y perdió con Carmen Meléndez, tampoco fallaron los testigos. “Los tuvimos casi en 100 %, pero fallamos en la movilización de votantes en algunos municipios del interior como Torres y Morán. Perdimos 4000 votos porque el CNE no hizo las sustituciones. Nos falló el voto opositor en zonas clave como Iribarren y Palavecino”, dijo Tito Díaz, integrante del comando de Lara.

En Carabobo, 15 % de los testigos de la MUD no pudieron ejercer sus funciones en mesas específicas: “Hay 22 centros en zonas muy rurales, donde el Gobierno puso un conteiner con una antena y dijo que eso es una base de misiones. Nuestros testigos llegaron pero no pudieron participar en el proceso por las agresiones y la violencia que se presentó contra ellos. Además, la comunicación fue casi imposible. El día de la votación no había señal de ninguna operadora telefónica en los centros ubicados en Bejuma, Montalbán y Miranda. La diferencia de votos entre los dos candidatos está prácticamente en esas zonas. Es una ingeniería diseñada para favorecer al Gobierno”, relató Néstor Olleros del comando de Alejandro Feo La Cruz.

Elecciones regionales 2017

Los electores reubicados tuvieron que sortear varios obstáculos para poder ejercer su derecho durante las regionales.
En Falcón, Gilberto Tremont, integrante del comando de Eliezer Sirit, reportó que si bien los testigos estuvieron en 98,7 % de los centros, se detectaron anomalías preocupantes en centros puntuales de los municipios Federación, Unión y Bolívar:

Pensamos que pudo suceder algo extraño porque hubo votación en algunas parroquias donde ni en el mejor tiempo del chavismo se obtuvieron esos resultados. Es posible que hayan sacado del centro a nuestros testigos para meter votos en las máquinas con electores inexistentes. En esos centros la votación estuvo por encima de la media nacional y regional. Eso no es normal”, dijo Tremont. Admitió que luego del curso de formación, no hubo mayor contacto con los testigos.

En Barinas, Bárbara Angulo, integrante del comando de Freddy Superlano, señaló que algunos dirigentes comunitarios históricos de la oposición no aparecieron cuando se empezó a estructurar la maquinaria. “Nos vimos obligados a formar gente nueva porque fue imposible ubicar a los dirigentes que por años trabajaron con nosotros en los centros de votación. Algunos se habían ido del país, otros estaban desanimados. Los testigos no nos fallaron, pero muchos eran nuevos y quizá su inexperiencia influyó en determinados lugares”, sostuvo Angulo.

Abstención vs. migraciones

La abstención en estos comicios fue de 38 %, casi 10 puntos por encima de la registrada en la última elección (parlamentarias de 2015) cuando fue de 27 %. Las causas de ese descenso en la votación general, que afectó particularmente la votación de la oposición, pueden ser múltiples, de acuerdo con los activistas consultados. La movilización natural de cualquier elección tuvo que reforzarse 24 horas antes de los comicios para trasladar a electores a los nuevos centros de votación. La oposición pagó mototaxistas en todo el país a razón de más o menos Bs. 100.000 por el día, unidades de autobús de 48 puestos o menos a una tasa de Bs. 150 ó 200 por puesto que realizaron más de 20 viajes durante la jornada, y se apoyó en voluntarios que prestaron sus vehículos sin cobrar, pero en los estados consultados, ello no fue suficiente.

Lucas sostiene que en Miranda, donde fueron migrados de centro de votación 225.000 votantes, los operativos de traslado de electores montados por la oposición funcionaron al 100 % durante todo el día: “Nosotros logramos mover a casi 40.000 personas. Muchas otras se movieron por su cuenta, pero sin duda por ahí se registró una merma fuerte. Además tuvimos hechos de violencia graves en Prados del Este, Chacao, Sucre el eje Guarenas-Guatire”.

Díaz, por su parte, apuntó que la migración en Lara —principalmente en los municipios capitalinos Iribarren y Palavecino— tuvo un fuerte impacto en los resultados: “En sectores donde tradicionalmente somos más fuertes nos falló el voto opositor. En zonas donde ganamos con una ventaja de 70-30 en otras elecciones, esta vez bajó la participación. En Iribarren nos mudaron 70.000 electores a comunidades y barrios alejados del centro. Mucha gente no quiso movilizarse por la distancia o porque los nuevos centros estaban en zonas peligrosas”.

Situación similar se evidenció en Carabobo, afirma Olleros. En el caso de este estado, fueron migrados 80.000 votantes de zonas de clase media a sectores populares: “Fue una jugada dirigida a que la gente no votara. Nosotros teníamos una estructura completa pero amenazada y además de eso se dio la abstención de nuestro voto fuerte de la clase media que fue reubicada en sectores de alta peligrosidad. Mucha gente se abstuvo por temor. Tenemos un voto oficialista coaccionado a través de las políticas del Gobierno y un voto opositor coaccionado a través del miedo”.

En otros estados como Falcón las reubicaciones de centros no afectaron grandemente los resultados, pues no fueron reubicados muy lejos del sitio de origen, pero los operativos normales de movilización de votantes no funcionaron al 100 % por falta de recursos, frente al despilfarro de fondos públicos por parte del PSUV, dijo Tremont:

El Gobierno puso a disposición del candidato Víctor Clark todos los recursos del Estado. En los centros de votación había buses de Transfalcón y vehículos de entes públicos transportando electores. Mientras nosotros tuvimos una carencia de recursos que nos impidió cumplir con el plan de movilización. Eso no funcionó en Falcón y hay que admitirlo”.

En Barinas incidió el desánimo del elector opositor frente al entusiasmo del elector oficialista que volvió a conectar con su partido luego de la designación de Argenis Chávez como gobernador encargado, comentó Angulo: “Nuestra gente estaba desinteresada, hubo mucha abstención que nos afectó a nosotros más que a ellos. Mucho desánimo en la gente. En la capital tuvimos centros muy chavistas que en la última elección estaban solos y esta vez estaban full. El chavismo se volvió a activar en Barinas con Argenis, hay que señalarlo”.

Mensaje, conciencia y condiciones

Los activistas de los estados consultados consideran que, en líneas generales, y apartando la veintena de escollos que pusieron al proceso tanto el CNE, el Plan República y el Ejecutivo antes y durante la elección, la Unidad también falló en la construcción y difusión de su mensaje y en la creación de conciencia ciudadana sobre la importancia de estas elecciones, lo que le impidió “enganchar” a más votantes.

Creo que fallamos en la concientización de los ciudadanos. El Gobierno jugó con el hambre de la gente y muchos votantes que eran parte de nuestro padrón de testigos o miembros de mesa tuvieron que aceptar una bolsa Clap, presentar el carnet de la Patria, votar por miedo”, sostuvo Bibiana Lucas, del comando mirandino.

Desde Lara, Tito Díaz apunta: “Hay que revisar la campaña. Evaluar las condiciones en las que estamos asistiendo a los procesos electorales. Los electores no dispusieron de suficiente información sobre las no sustituciones, sobre las migraciones y eso no es solo responsabilidad de los partidos, es sobre todo una obligación del CNE. El Poder Electoral no informó, no dio garantías a los electores”.

Néstor Olleros pone un punto sobre la mesa, frente a la posible convocatoria de unas elecciones municipales para este mismo año: “En Carabobo se logró un candidato de consenso y eso nos dio una ventaja frente a los que fueron a primarias porque los equipos de trabajo se engranaron de forma armónica y con tiempo. Sin embargo, debimos haber inducido más a la gente a votar. Vemos un país rojo no por falta de testigos o movilización, sino porque la gente decidió no ir a votar por miedo o desinterés. El resultado final es responsabilidad de los partidos que no supimos enganchar a la gente y de la gente que decidió no votar”.

Pensar campañas de difusión ajustadas a una realidad donde el Ejecutivo controla los medios de comunicación tradicionales y el acceso a Internet es limitado, es la recomendación que desde Barinas hizo Bárbara Angulo: “En nuestro estado no tenemos acceso a las radios, solo hay un periódico independiente que pasó de 20.000 ejemplares a 4000 y se distribuye en un solo municipio. No tenemos acceso a los dos canales locales de TV porque ambos sirven al PSUV. Aquí hicimos una campaña para redes sociales, pero Internet no llega a todos los municipios. Entonces manejamos ‘radio bemba’ y se hicieron unos actos sectoriales de gran receptividad con mujeres, juventud, agropecuarios y empresarios”.

Foto referencial: Gregoria Díaz

Check Also

Ocariz denunció que el PSUV obtuvo 67.000 votos ficticios en Miranda

El alcalde de Sucre reveló que el domingo 15 en la noche, sin testigos de la oposición y a la vista del Plan República, el oficialismo incrementó los votos